
| Filtros biológicos:
Son
sustancias antioxidantes que bloquean la formación de radicales libres y
ayudan al sistema inmunológico cutáneo. Entre las más empleadas se
encuentran las vitaminas A, E y C. |
| Filtros físicos:
Son sustancias
que reflejan los rayos ultravioleta (UV) y los rayos infrarrojos (IR).
Están compuestos por sustancias minerales que se utilizan en forma de
suspensión y son opacas a la luz. Aunque poseen la capacidad de blanquear
la piel, debido a que reflejan la luz visible, los avances tecnológicos
han permitido evitar ese inconveniente mediante la elaboración de
sustancias micronizadas que siguen reflejando la luz UV pero, por su menor
tamaño de partícula, no reflejan la luz visible. Las sustancias que
pertenecen a este grupo son los óxidos de hierro y zinc, el dióxido de
titanio, los silicatos (arcillas, caolín, bentonita) y el talco. Actúan
depositándose en la capa externa de la epidermis. Son más seguros porque
no penetran en la piel y son de amplio espectro, porque protegen frente a
todas las radiaciones. |
| Filtros químicos:
Son sustancias
químicas que absorben longitudes de onda del espectro UV (UVB o UVA) y las
transforman impidiendo que las radiaciones afecten a la dermis. Son más
cosméticos y no se notan en la piel. Los principales grupos de filtros
químicos son: PABA (ácido p-aminobenzoico) y derivados, los cinamatos, los
antralinatos, los salicilatos, las benzofenonas, el dibenzoilmetano y el
benciliden-alcanfor. |
| Fosfolípidos:
Derivado de la
lecitina de la soja. Su composición corresponde a la de la pared celular y
está en condiciones de transportar directamente los principios activos a
las células y al espacio intersticial celular. |
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