| Karité (manteca de):
(Butyrospermum parkii) El Karité o Shéa es un árbol que crece en las
sabanas de numerosos países centroafricanos. Sus frutos son del tamaño de
una nuez y una vez maduros se dejan secar y se prensan en frío y se
refinan para obtener la llamada manteca de Karité. Son sus propiedades
sobre la piel los que lo hacen de ella un producto clave. La manteca de
Karité ha substituido otras grasas utilizadas en ciertas preparaciones
cosméticas. En estado puro y sin mezclar con otros productos presenta un
aspecto sólido (entre mantequilla y cera ) y un tacto untuoso, al
aplicarla sobre la piel la recubre de un film invisible que la protege y
evita su deshidratación. Está principalmente indicada para pieles secas y
sensibles así como en irritaciones y quemaduras solares. Sus propiedades
hidratantes nutritivas y antioxidantes hacen de ella un producto ideal
para prevenir el envejecimiento cutáneo. Lo que le da estas cualidades es
su composición, básicamente de materia grasa insaponificable, lo que la
hace resistente a todas las transformaciones. Esta substancia es rica en
fitoesteroles, precursores de vitaminas y hormonas, que aceleran el
crecimiento de los tejidos favoreciendo el recambio de la epidermis. Otros
componentes son los ácidos grasos esenciales, que participan en la
formación de las paredes celulares, lo que le garantiza sus propiedades
reparadoras. |